Las casitas de libros, esas pequeñas bibliotecas comunitarias que se ubican en espacios públicos como calles, parques o plazas para que los vecinos y visitantes de la zona puedan compartir libros de forma libre y gratuita, han llegado a San Lorenzo de El Escorial. Su funcionamiento es muy sencillo: cualquier persona puede acceder la casita, llevarse un libro para leerlo y, si lo desea, dejar otro a cambio. Si, registros ni horarios. La confianza, y la participación voluntaria de la comunidad, nutren estas pequeñas bibliotecas abiertas a los vecinos para el intercambio de libros que, en el caso de San Lorenzo, son fruto de los Presupuestos Participativos 2025.
Cuatro casitas de libros
Las casitas de libros tienen como objetivo fomentar la lectura, dar una segunda vida a los libros y fortalecer los lazos entre vecinos. Suelen ser pequeñas estructuras de madera, protegidas de la lluvia y decoradas de forma más o menos creativa. Más allá de los libros que contienen, las casitas de libros representan una idea de cultura compartida, accesible y cercana, donde leer y compartir se convierte en un gesto cotidiano.
En el caso de San Lorenzo de El Escorial, las nuevas casitas de libros en las que los vecinos pueden dejar los ejemplares que ya no necesiten, o aquellos de su propia colección que quieran compartir con otras personas y, si lo desean, llevarse algún otro a casa, están situadas en el Parque de la Urbanización Felipe II, junto
al albergue Fuentenueva; en la calle Juan de Leyva; frente al Polideportivo Zaburdón y el Barrio de El Carmelo, en la calle Presilla con María Cristina.
(Gracias, por cierto, a quien haya dejado un ejemplar de Montauk, Max Frisch. En unos días volverá a estar disponible junto a algún linro más)